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A la vista general

Cambio y transformación para un buen futuro

condujo a una entrevista sincera y personal con Annette von Hagel sobre la edificación sostenible, el rol de la EU, el gobierno y los Estados Federales en dar ejemplo y valores, el valor residual en la arquitectura, la eficiencia energética, la renovación y la conversión. Para Annette von Hagel, siempre se trata de las personas, la calidad de vida y un futuro positivo para cualquiera.

Annette von Hagel estudió arquitectura en TU Darmstadt (Universidad Técnica de Damrstadt). Entre 1985 y 1990, trabajó como consultora de IT y formadora (ingeniería mecánica) en Wiesbaden. Desde 1990, trabajó como arquitecta y gestora de IT en Frankfurt am Main y Berlín, y desde 1995 fue arquitecta autónoma y consultora en el sector de la Gestión de Instalaciones en Darmstadt, Munich y Basel. En 2003, se cambió al sector público. Desde 1998, ha estado enseñando en el área de la Gestión de Instalaciones en varias universidades en Austria y Alemania.
Ha estado involucrada en el área de la Gestión de Instalaciones desde 1990 y de Edificios Sostenibles desde 2003. Ha sido portavoz del gabinete de asesores de la DENEFF (iniciativa alemana de negocio para la eficiencia energética), en el comité de la Conferencia anual de Gestión de Instalaciones en Frankfurt am Main, en el comité de examinadores para la Cámara de Ingenieros de Hannover de expertos de Gestión de Instalaciones, en el comité de dirección para la iniciativa de mercado líder de LED del Ministerio de medio ambiente alemán, y también como consultora para la comisión de edificios sostenibles de la Agencia Federal alemana de Medio Ambiente.

Srta. von Hagel, en su opinión, ¿cómo debería implementarse la revolución de la energía en la política? ¿Qué impacto tendrá esto en el sector de la construcción?
Es posible provocar una revolución de energía, de eso estoy segura. Sin embargo, tratar de conseguirlo sin tener en cuenta la eficiencia energética puede acarrear problemas. Primero debe asegurarse la máxima eficiencia energética; cuando ésta se alcance en todas las áreas (incluyendo, por supuesto, los sectores de la propiedad y la construcción) tendremos la oportunidad de enfrentar otros retos. Estoy convencida de que el sector de la construcción se beneficiará de ello. Los nuevos requisitos impulsarán la innovación. La construcción es, por naturaleza, algo tremendamente estático. En un sentido figurado, no debemos permitir que el hormigón penetre en nuestras mentes. Es importante que seamos flexibles y estemos capacitados para adaptarnos, para así poder enfrentarnos al futuro. Si entre todos ponemos de nuestra parte y reducimos juntos el consumo de energía, entonces podremos llevar a cabo la revolución energética.

Un paso importante en el camino hacia la revolución energética es la renovación de la eficiencia energética de edificios. El plan de 2011 de eficiencia energética estipula el objetivo obligatorio de modernizar el 3% de los edificios públicos existentes cada año. En este momento, el ratio de renovación es de aproximadamente el 0.9%. ¿Qué posición ocupan las autoridades públicas en este tema?
La tasa de renovación del tres por ciento es una decisión política. Se ha decidido así y ahora debe implementarse. Ya existe una hoja de ruta para la renovación, la cual ha sido desrrollada por la Agencia de Energía alemana, el Ministerio Federal de Trasnprote, Construcción y Desarrollo Urbano y el Instituto alemán para el Real Estado Federal (BlmA). El desafío ahora radica en la implementación. Si renovamos el tres por ciento de los edificios existentes cada año, habremos conseguido mucho en unos pocos años. El alcance es tremendo. Personalmente, considero que el uso de cifras como éstas es esencial. Se ha definido una meta difícil y global y, al hacerlo, se muestra qué estamos intentando hacer ahora. Si, finalmente, el resultado es 3% o 2.8%, es irrelevante. Lo realmente importante es la declaración política que va ligada a ello. Nadie puede ya interponerse en el camino para conseguir este objetivo.

La meta de las medidas de modernización también sirve para que las propiedades y paisajes urbanos retengan su valor...
Esto, naturalmente, también se aplica a los inmuebles federales. La BlmA es la encargada de gestionar la propiedades transferidas y de mantener su valor a largo plazo. Por último, retener el valor de los edificios existentes es una tarea fundamental. La retención del valor también implica satisfacer los requisitos de la construcción sostenible. Incluye, por igula, el asunto clave de la cultura de cosntruccióno incluso la construcción como un arte, así como el estado d elos edificios protegidos. Para asegurar que las propiedades retienen su valor, también es importante realizar un seguimiento constante de si el diseño original es aún relevante a día de hoy. Debemos preguntarnos qué funciones se pretendía que el edificio cumpliera cuando se construyó en su momento y si las premisas básicas del diseño son aún aplicables para su uso a día de hoy. El inmobiliario federal es, a menudo, inmobiliario de conversión, p.ej., antiguos terrenos militares. Por un lado, estos terrenos se están convirtiendo ahora y deben utilizarse para nuevas funciones. Por otro lado, también deben tenerse en cuenta las condiciones bajo las cuales se crearon los diseños originalmente. En los años de posguerra, cuando muchas de estas premisas se diseñaron, se respiraba un espíritu generalizado de optimismo. Se hicieron cosas sin pensarlas detenidamente. Y tenemos que trabajar sobre esto... Incluso si, por suerte, tenemos diferentes puntos de partida hoy en día, el espíritu de optimismo es similar. El ratio entre lo que se está demandando y lo que es alcanzable es enorme. Las demandas son muy altas, también para el resto de Europa.

La evaluación y certificación de edificios de acuerdo con los estándares de energía es un instrumento importante en la valoración de la propiedad hoy en día. ¿Qué relevancia tiene la adhesión a los estándares de energía?
Es importante que existan los estándares de energía, como aquellos prescrito por las regulaciones de ahorro de energía alemanas (EnEv). Es justo que se emita un pasaporte de energía para los edificios. La visualización pública de estos datos le da a la gente una perspectiva diferente. Así puede medirse y compararse la calidad de los edificios. Las certificaciones de edificios sostenibles van un paso más allá. Aquí, no sólo se tiene en consideración la energía necesaria para poner en marcha el edificio, sino también el ciclo de vida completo del mismo. Incluso si no se lleva a cabo ninguna certificación para un edificio, se pueden utilizar puntos de referencia y valores guía para comparar áreas individuales. Esto supone un gran incremento del valor. Nunca antes había existido una oporunidad de comparación como ésta. Se está formando ahora la base de los procesos altamente complejos gracias a la investigación científica. Esto incluye la base científica para la construcción sostenible, la evaluación y los métodos de representación, a través de la documentación y de BIM.

Además de los aspectos ecológicos, también los culturales, sociales y económicos son parte de la construcción sostenible. ¿Qué valores considera relevantes?
Se ha definido la meta de la construcción sostenible. Por supuesto, se necesitará hacer una serie de reajustes. También se requerirán experiencia y un ajuste de precisión. Empezamos con nuevas obras, y ahora estamos preparando gradualmente introducirnos en otros subsectores. Es importante que la construcción sostenible se ancle en las mentes de arquitectos, clientes y usuarios. Este asunto debe convertirse en una característica indispensable de la arquitectura y de los cursos de ingeniería estructural. Cuando yo estudiaba arquitectura, el enfoque era hacia el diseño, la belleza y la estética. Por supuesto, un edificio debe ser atractivo. Pero ahora, también deben considerarse los aspectos ecológicos, económicos, culturales y sociales. Eso es la sostenibilidad. En concreto, en las ciudades, es esencial tener una buena planificación urbana con su correspondiente infraestructura que organice todo para que esté cerca. Esto reducirá el tráfico, limitará el ruido y aumentará la calidad de vida. Vivimos en una sociedad basada en el conocimiento, donde la población cada vez está más cualificada. Las demandas puestas en la calidad de vida y los estándares también están aumentando. La mayoría de estas personas altamente cualificadas desean vivir en un vecindario donde hay un buen ambiente, edificios atractivos, un mercado, museos, lugares de cuidado para niños, escuelas y actividades de ocio disponibles. Un requisito fundamental es mantener el crimen a raya. Todo esto sólo puede alcanzarse si funciona el sistema social. La estructura de una ciudad es altamente compleja. Esta complejidad es una parte importante de aquello que necesita protegerse. Así es como se crea la calidad de vida para la población. Y eso es algo muy valorable que no debe olvidarse a la hora de debatir.

De acuerdo a las previsiones, en un futuro no muy lejano habrá sólo tres regiones metropolitanas en auge en Alemania y la infraestructura en las provincias se marchitará...
Sí. Sin embargo, esto no es una completa desventaja. También deberán lanzarse las grandes áreas naturales. Existen incluso cambios en los modelos. No podemos mantener para siempre el sistema actual de forma artificial. Sé que muchas personas se alborotarán ante una hipótesis como ésta. Estos ciclos de migración urbana y rural están ocurriendo en estos momentos. No tiene ningún sentido negar la realidad.

¿Qué valores son particularmente importantes para ti?
Personalmente, el equilibrio social me parece especialmente relevante. Para mi, es extremadamente importante que la brecha social no se agrande aún más. Habría una catástrofe en la calidad de vida en las ciudades. No soy una romántica social. Las personas deberían preguntarse, no sólo qué puede hacer su país por ellos, sino qué pueden hacer ellos por su país. Esto puede ser un cliché, pero aún así es cierto. La sociedad no puede simplemente rendirse. Cada uno debe hacer su contribución. Debemos implicarnos de manera individual, cada una de las personas, en lugar de intentar encontrar una solución uniforme a los problemas para toda la población. Debemos ofrecer a cada individuo una mejor calidad de vida. Cada uno debe formar parte de la sociedad, y contar con ellos mismos como parte de la misma. Entonces, ¡habremos ganado algo!