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A la vista general

Megaciudades: un nuevo desafío

Desde 2007, viven más personas en las ciudades que en áreas rurales, y la tendencia continúa. De acuerdo con las previsiones UN, en 20 años más del 70% de la población mundial vivirá en las ciudades. Mientras que en el año 1800 había sólo tres ciudades en el mundo con más de un millón de habitantes (Londres, Pekín y Tokyo), ahora hay alrededor de 450 ciudades con una población de aproximadamente un millón.

Las ciudades se denominan "megaciudades" o "aglomeraciones urbanas" si tienen más de cinco, ocho o diez millones de personas, según el estudio. Se hace una distinción entre tres tipos de ciudades: emergentes, transicionales y maduras. El mayor crecimiento dado en una megaciudad, se encuentra actualmente en Asia y Latinoamerica: Seoul, Mumbai, Manila, Jakarta, Bangkok, Delhi, Shanghai, Calcutta, y Dhaka están en expansión, al igual que Sao Paulo, Buenos Aires, y Rio de Janeiro, por nombrar algunas de ellas.

Cada una de estas megaciudades está enfrentando desafíos individuales y regionales. Todavía, pueden identificarse ciertos asuntos que son comunes a todas las megaciudades, permitiéndoles poner en sincronía sus competitividad, calidad de vida y sostenibilidad ecológica. Todos incluyen el comercio, cultura, conocimiento e industria, y muchas veces realizan una contribución desproporcionadamente alta al producto interior bruto (PIB). Por ejemplo, Tokyo, Mexico City, y Buenos Aires alcanzan de un 40 a un 45% de los PIB respectivos de su país, y en Dhaka y Bangladesh la cifra es incluso mayor, llegando al 60%*. En todas las megaciudades, las infraestructuras de movilidad y transporte juegan un papel muy importante. Mientras la sostenibilidad y la protección del medio ambiente son, por lo general, muy importantes, los aspectos económicos son la prioridad principal en el desarrollo de los países. Los mayores problemas a los que se enfrentan las megaciudades son el desempleo, la seguridad, la energía, el agua, la contaminación del aire y el tráfico. Los nuevos conceptos, las nuevas tecnologías y las ideas urbanas pueden encontrar el equilibrio entre la competitividad, la calidad de vida y la protección medioambiental, preservandolo así en el largo plazo.